Buena Gobernanza, Compliance Corporativo & OECD

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Buena Gobernanza, Compliance Corporativo & OECD

Dr. Walter Niehaus, Dr Derecho Económico 

Hoy es evidente que vivimos en un mundo donde hay interdependencia entre el sector público y el sector privado corporativo. Todo dentro de un marco regulatorio y normativo cada día más amplio y complejo, que debe incorporar factores, o líneas directrices como lo llama la OECD, de respeto a la sociedad civil, las libertades públicas, los Derechos Humano, la salud, el medio ambiente, los derechos laborales, los consumidores, la competencia, el respeto a las normas tributarias, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y el rechazo y condena a la corrupción, entre otros. Estas líneas directrices de la OECD, para las empresas Multinacionales, son de cumplimiento voluntario salvo que el ordenamiento jurídico las establezca como obligatorias. Las anteriores son de manejo indispensable para implementar una conducta empresarial de responsabilidad social corporativa. Además, constituyen una guía para poner en ejecución buenas políticas de Gobernanza para manejar las expectativas de los accionistas, inversionistas, consumidores, acreedores, empleados, y comunidades afectadas por las actividades de las empresas. Así, la gobernanza corporativa es un instrumento fundamental para la toma de decisiones con responsabilidad, transparencia, rendición de cuentas y trato equitativo. 

Un área que debe fluir paralelamente a la buena gobernanza, es el Cumplimiento ¨Compliance¨ corporativo, el cual supone velar por las obligaciones que establecen el marco de acción de la empresa. Esto incluye a las normas de aplicación imperativa y obligatoria, como a las que se asumen voluntariamente, por auto-imposición, como parte del cuerpo regulatorio interno de la corporación. Las de decisiones a nivel de Gobernanza, además de su implementación, requieren del seguimiento necesario para garantizar su cumplimiento, y estar pendientes de temas internos tales como protección de datos personales, equidad de políticas de género, discriminación, y los otros que cada empresa pueda tener. Los preceptos legales y regulatorios deben cumplirse para protegerse ante situaciones de riesgo o ilegalidad que podrían poner en serios problemas la estabilidad y continuidad de la actividad de la empresa, debido a aspectos sancionatorios. Por otra parte, el resguardo de la imagen y credibilidad corporativa deben estar siempre presentes ante los grupos de presión, que ejercen un activismo creciente, y un escrutinio público de los valores y cultura empresarial. Las dos áreas antes citadas, gobernanza y compliance, junto a la Gestión de Riesgo, aunque están debidamente diferenciadas, se les debe ver como un todo y no aisladamente, teniendo que coexistir en coordinación y una fluida comunicación entre ellas, para evitar duplicidades o lagunas.

Las Directrices de la OECD, La Gobernanza y El Cumplimiento

Las áreas citadas son fundamentales para la exitosa implementación de las ¨Directrices de la OECD¨, que por su contenido y objeto son lineamientos que voluntariamente las empresas multinacionales incorporan a su regulación interna. Los gobiernos de estados adheridos promueven un comportamiento empresarial responsable de las multinacionales en todo el mundo. Esto lo hacen fomentar la aplicación de estándares OECD, para el comportamiento corporativo social y ambientalmente responsable, y los procedimientos para resolver disputas entre corporaciones y las comunidades o individuos afectados negativamente por actividades corporativas. 

Las Directrices tienen una doble finalidad. Por un lado, garantizar que las actividades de las empresas se desarrollen de acuerdo con el marco legal del país donde operan; y, por el otro, que se hagan de conformidad a un marco internacionales en lo que respecta a la responsabilidad social empresarial deseable en países OECD, para contribuir a mejorar el clima para la inversión extranjera y potenciar la contribución de las empresas multinacionales al desarrollo sostenible. 

Las características que diferencian a las Directrices de la OCDE de otros instrumentos y mecanismos de responsabilidad corporativa son: (a) su naturaleza internacional; (b) el hecho de que fijan estándares respaldados por los gobiernos; y (c) que tienen un mecanismo para resolver disputas entre corporaciones y comunidades o individuos que se consideran afectados negativamente por las actividades que las primeras desarrollan. Esta última característica es fundamenta, al ser un mecanismo único de responsabilidad internacional corporativa, que requiere que la OCDE y los gobiernos signatarios aseguren un grado de observación, para lo que se dispone que los estados adherentes deberán implementar “Puntos Nacionales de Contacto” (“PNC”). 

Los PNC son oficinas gubernamentales con la misión de “incrementar la eficacia de las Directrices”, y para ello atienden consultas, pero sobre todo son los responsables de darle trámite a los conflictos que surjan producto de la “no” implementación de las “Directrices” por parte de las empresas, en lo que se le llama “instancias específicas” para identificar quejas sobre un eventual incumplimiento. La Instancia Específica se ventila a través de la mediación y la conciliación, y puede ser utilizado por cualquier persona que pueda demostrar un "interés" en la supuesta violación. 

Las tareas y funciones de control, vigilancia y cumplimiento de la legalidad y del orden regulatorio han alcanzado tal complejidad, relevancia y trascendencia para las empresas que requieren cada día ponerles mayor atención, incluso creando un departamento interno para ello, y destinarle recursos suficientes, para que el gobierno corporativo pueda ser eficiente y cumplir con sus objetivos.